Querido Ismael:

Querido Ismael,

Hacía años que no escuchaba tu voz.

Había quedado guardada en un cajón de lejanos recuerdos, de tiempos pasados que todavía no era capaz de recordar.

Me enteré de que venías a Pamplona y el reencuentro me hizo volver a escucharte, a recuperar esos versos que había deshabitado, a reencontrarme con aquellos años que tenía abandonados.

Y es que tu música me transporta directamente a la facultad, a las tardes estudiando en la biblioteca de la universidad, mientras una fina llovizna regaba los árboles del campus. Esas bibliotecas que han sido fuente de inspiración para tantas de tus canciones...

Años que recuerdo con nostalgia, donde los apuntes se mezclaban con esos primeros amores, con aquellas nuevas amistades que aún conservo y con esas ganas de cambiar la realidad que nos tocaba vivir, que de vez en cuando aparecen al escuchar los melódicos acordes que arrancas de la guitarra.

Y es que, sabes bien que la noche debilita los corazones y que tus tristes canciones hacen conmoverse al más duro y rocoso corazón. Una voz que recuerda, que llevaba al amor o al desamor, a la utopía o a la distopía, una voz que me acercó al maravilloso mundo de contar historias y desgarrar almas a través de la música.

Querido Ismael, parece mentira que una canción sea capaz de tanto, de guardar tantos sentimientos, tantas historias, sueños, como si se tratase de una pequeña fragancia o píldora que es capaz de transportarnos al pasado. ¡Que belleza la de la música!

No sé como será el reencuentro, tú no me conoces, pero créeme: formas parte de la banda sonora de mi vida.

Un fuerte abrazo, no dejes de removerme nunca.

Con cariño, tu amigo Miguel.




Comentarios

Entradas populares de este blog

2025

Camino a Asís. (1)

Una carta para no decirte nada.