La esperanza como valor fundamental.
Recuerdo con una mezcla de pena, de pasado imaginado, de tristeza, y no me voy a engañar, un pequeño ápice de nostalgia, una noche de invierno de hace unas cuantas primaveras, sin todavía haber cumplido los 17 años. Entrábamos a un local con aspecto descuidado, sucio, algo maloliente en el que los zapatos se pegaban a un pringoso suelo que acumulaba una mezcla de polvo, cenizas y una viscosa fina capa de restos de cerveza y otras mixturas alcohólicas, originario de unas cuantas fiestas que allí se organizaban todos los fines de semana. El local en cuestión recibía a sus invitados con una espesa capa de humo, proveniente de los jóvenes que estaban sentados en los roídos sofás que se encontraban en medio de aquel lugar. Una mezcla de olores de tabaco y otras plantas aromáticas que dejaron cierto recuerdo en mi mente, aunque no del todo agradable, sí muy real y relacionado con aquellos entornos que pertenecen a un pasado casi borroso y apenas identificable con el paso de los años. A veces...