¿No estaba ardiendo mi corazón?
Son las 8:30 de la mañana. Me levanto de la cama con la alegría de saber que puedo disfrutar de otro día de vacaciones por delante. No me gusta despertarme tarde, desde pequeño, siempre he preferido acostarme temprano y disfrutar de las horas de luz solar. He tenido la suerte de que mamá se había levantado antes y me recibía un agradable olor a café recién hecho. Además, es un café muy aromático, regalo desde Brasil de nuestro amigo José Carlos. También me he hecho unas tostadas con aceite, mi desayuno habitual a lo largo de todo el curso. El periódico estaba ocupado, así que he decidido ojear alguna de las revistas que se encontraban en la mesilla central del salón. Normalmente, solemos dejar ahí los libros que estamos leyendo, algunos periódicos viejos o libros de consulta que el aita está utilizando en estos momentos. Sin embargo, hoy me ha llamado la atención una revista que llevaba en la portada titulado algo así como "grandes (y desconocidos) pedagogos de nuestro tiempo...