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Mostrando entradas de agosto, 2024

¿No estaba ardiendo mi corazón?

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Son las 8:30 de la mañana. Me levanto de la cama con la alegría de saber que puedo disfrutar de otro día de vacaciones por delante. No me gusta despertarme tarde, desde pequeño, siempre he preferido acostarme temprano y disfrutar de las horas de luz solar. He tenido la suerte de que mamá se había levantado antes y me recibía un agradable olor a café recién hecho. Además, es un café muy aromático, regalo desde Brasil de nuestro amigo José Carlos. También me he hecho unas tostadas con aceite, mi desayuno habitual a lo largo de todo el curso. El periódico estaba ocupado, así que he decidido ojear alguna de las revistas que se encontraban en la mesilla central del salón. Normalmente, solemos dejar ahí los libros que estamos leyendo, algunos periódicos viejos o libros de consulta que el aita está utilizando en estos momentos. Sin embargo, hoy me ha llamado la atención una revista que llevaba en la portada titulado algo así como "grandes (y desconocidos) pedagogos de nuestro tiempo...

La misma vida.

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Ayer venía conduciendo el coche los últimos kilómetros antes de entrar en Clermont Ferrand (Francia). Recordaba con los papás la importancia de este lugar para ellos, donde estuvieron viviendo un año después de casarse, haciendo una estancia postdoctoral y compartiendo, por primera vez, una vida juntos. Han pasado treinta años desde entonces, un largo espacio de tiempo en el que han acontecido tantas cosas... En mi caso, más que una vida. Ellos todavía no habían vuelto a este lugar, lo que me hace suponer que el regreso de ayer habría sido emocionante a la vez que complejo, infinidad de recuerdos y emociones vividos juntos. Tres décadas de matrimonio dan para mucho. En un momento del viaje, le recordaba a mamá: - Vinisteis dos y ahora volvemos cuatro. ¡Lo qué es la vida! Y mamá me contestaba en un ejercicio de memoria, homenaje y con cierta tristeza en sus palabras: - Y todos los que se han quedado por el camino... Intuí que se refería al abuelo, al Aitona y a la amona... Y a otros tan...

El mundo y sus tensiones.

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No son pocos los momentos de mi vida en los que me encuentro en una difícil encrucijada. La libertad de elegir no es siempre una cuestión sencilla para el ser humano. Son muchos los factores que intervienen, las circunstancias que nos rodean, que hacen que la toma de decisiones sea un conflicto permanente en el fondo mas íntimo de la persona. Así, ocurre en numerosas ocasiones que nos encontramos como un funambulista, caminando por una estrecha y fina cuerda, rodeados por dos abismos a ambos lados y donde la persona juega una batalla crucial, muchas veces escondida y silenciosa, sin embargo con la necesidad de hacerle frente cara a cara, por qué la consecuencia de obviarla es obviar la misma esencia humana. Así acontece con las decisiones más mundanas y las más sustanciales. Y es que, que cuando más nos acercamos al mundo y a sus deleites, mayor es la necesidad de alejarse de ellos y recurrir a nuestro yo más íntimos, a la parte más transcendental del ser. Estás son las tensiones que n...