La misma vida.

Ayer venía conduciendo el coche los últimos kilómetros antes de entrar en Clermont Ferrand (Francia). Recordaba con los papás la importancia de este lugar para ellos, donde estuvieron viviendo un año después de casarse, haciendo una estancia postdoctoral y compartiendo, por primera vez, una vida juntos.

Han pasado treinta años desde entonces, un largo espacio de tiempo en el que han acontecido tantas cosas... En mi caso, más que una vida. Ellos todavía no habían vuelto a este lugar, lo que me hace suponer que el regreso de ayer habría sido emocionante a la vez que complejo, infinidad de recuerdos y emociones vividos juntos. Tres décadas de matrimonio dan para mucho.

En un momento del viaje, le recordaba a mamá:
- Vinisteis dos y ahora volvemos cuatro. ¡Lo qué es la vida!
Y mamá me contestaba en un ejercicio de memoria, homenaje y con cierta tristeza en sus palabras:
- Y todos los que se han quedado por el camino...

Intuí que se refería al abuelo, al Aitona y a la amona... Y a otros tantos que tanta influencia han tenido en sus vidas y que ahora solo siguen unidos a nosotros en nuestra memoria, en nuestros recuerdos y de una forma espiritual, pero sin la capacidad de abrazarles, de sentir su afecto físico, sin poder verles cara a cara...

Nos explicaban en Burdeos como los clásicos, cuando hablaban del teatro, del género dramático, se referían a dos estilos inseparables y aparentemente poco complementarios: la tragedia y la comedia.

Y es que la vida no se puede entender sin los buenos y los malos momentos. Si algo es la vida es complejidad, un sinfín de emociones, de sentimientos, de vivencias... Que hacen que está gran obra de teatro que es nuestra vida merezca la pena ser vivida.

Porque... ¿Qué sería la vida sin tragedia? ¿Y sin comedia? No lo sabemos... Pero lo que estoy seguro es que no sería vida.

"Nadie puede esperar a ver la consumación, así como el comienzo, de una gran aventura, en el corto espacio de una vida." Baden Powell.

Comentarios

Entradas populares de este blog

2025

Camino a Asís. (1)

Una carta para no decirte nada.