Camino a Asís. (1)
En apenas 10 días partiré rumbo a Florencia para comenzar mi peregrinación.
Italia me resulta fascinante y siempre he querido conocer la ciudad de Asís, de la que he oido hablar maravillosamente.
Emprendo este viaje con profunda paz, no voy a buscar respuestas, tampoco guardo excesivas preguntas en mi cabeza. Mi único objetivo es pasar tiempo conmigo mismo, lograr algo de inspiración para seguir escribiendo y por supuesto, alcanzar la meta final: el encuentro con San Francisco de Asís, tan influyente e inspirador para mí, como para tantas personas a lo largo de la historia.
Es innegable la influencia que la espiritualidad franciscana ha tenido y tendrá en el desarrollo de tantos seres humanos que nos hemos acercado a su figura. San Francisco es ejemplo de renuncia. Un joven que abandona sus riquezas, una vida cómoda... para abrazar la pobreza sin limitaciones. Un discípulo que siente, que cree y que vive la coherencia llevada al extremo. Un santo de referencia que decide llevar el Evangelio por bandera y vivir, no sin dificultades, un modo de vida rompedor, arriesgado y decidido.
Este viaje significa mucho para mí: me emociona, me alegra y me da mucha vida. Caminar a pie me apasiona, volver de nuevo a la condición de peregrino. Esta vez andaré solo y en otro país, con los preciosos paisajes que ofrece este camino hasta llegar a la meta propuesta. Además viajaré muy ligero, no quiero llevar cargas de más que frenen un paso ágil y decidido. Si algo me han ido enseñando a lo largo de la vida es caminar ligero de equipaje, no aferrándonos a esas cargas vitales que nos impiden continuar avanzando. Tampoco he reservado alojamiento y apenas he mirado la ruta, prefiero dejarme sorprender, guiarme por mi corazón y disfrutar la naturaleza sin reservas.
Por si fuera poco, tendré la suerte de pasar los dos últimos días en Florencia. Dicen que es una ciudad preciosa, conocida por su arte y por ser fuente de inspiración para tantos artistas desde el Renacimiento. Tengo ganas de recorrer sus calles y de pasear sus rincones más recónditos.
Este año leí un libro "Como torrente de la montaña" de Luis Francisco Prieto, que recorría el mismo camino que yo recorreré y que en el que plasmaba todos sus pensamientos: "Si San Francisco te estuviese viendo, tal vez le gustaría más que en lugar de idolatrarlo y venerarlo, intentases comportarte como él."
Creo que no puedo estar más animado para comenzar esta aventura, tengo la convicción de que es ahora el momento perfecto para llevarla a cabo. Os seguiré contando.

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