Empatía.

Recorro un tramo del Camino de Santiago, concretamente el que une Zizur con Pamplona, pero en sentido inverso. Esto me permite cruzarme con los peregrinos cara a cara, mirarles a los ojos y desearles un buen camino.
Ultreia et Susteia. (Adelante y más Arriba)
El sol empieza a salir y sus rayos van calentando mi cara, el amanecer sobre los campos cosechados ha sido impresionante.

Siento una cercanía extraordinaria con los peregrinos que recorren el Camino de Santiago. A veces lo achaco a las etapas que he ido recorriendo a lo largo de los años, sin embargo, creo que está empatía proviene más de la condición de peregrino, que tanto anhelo y comparto con ellos.

Ayer, recorriendo el Pirineo con Andoni me contaba, cómo trabajando en Francia, preguntaron a un peregrino porque realizaba el camino. La respuesta (más o menos) era algo así:
"Trato de demostrar a mi cabeza el camino que mis pies ya han empezado a recorrer". Todo muy poético, al igual que el Camino de Santiago.

Dice Dalai Lama que el valor fundamental, el que nos hace verdaderamente humanos, es la compasión. Añade que tenemos la capacidad de empatizar con la otra persona solo por el hecho de ser persona, de ser un igual, que siente, que padece de una forma muy similar a mí.

Hoy reflexionaba sobre esto. Estos días he estado pensando mucho, tal vez demasiado. Me decía Anita que a veces es cuestión de pensar menos y tener más fe, pero que la fe también hay que pedirla y cultivarla. Será mi objetivo durante las próximas semanas.

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Hoy el Señor también me invita a acercarme a la Virgen en peregrinación: "Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco"

La vida está para ser cansada, 
la vida está para ser entregada.

Feliz domingo.

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